Lo que somos no nos corresponde decirlo a nosotros, sino a aquellos que se relacionan con nosotros, porque son las acciones las que caracterizan a los hombres, las mujeres e incluso a una Orden de Caballería como la nuestra.Podemos, sin embargo, decir cuál es el modelo que inspira nuestras acciones cotidianas en la vida social, familiar y profesional y que tratamos de realizar incluso con grandes sacrificios.Nos comprometemos a ser Caballeros de Cristo, a ser leales, valientes, sinceros, a defender a los débiles, a asistir a los enfermos y necesitados, a proteger a nuestros seres queridos, a nuestros hermanos y a aquellos que sufren una injusticia.Nos dedicamos al estudio de los textos sagrados y de la antigua tradición, tratamos de evolucionar y mejorar; nos dedicamos a la recuperación de bienes históricos que tienen un vínculo con las antiguas "milicias de Cristo".Nuestro precepto es: "no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti y haz, en cambio, lo que quisieras que los demás te hicieran a ti".Nuestro carisma es la igualdad entre las gentes y el apoyo a los sectores débiles, especialmente a los menores con problemáticas sociales y judiciales.