La Orden de Caballería de Nuestra Señora de Sion se precia de tener una línea de sucesión directa, por adopción, con Guido de Lusignan, soberano de Jerusalén y Rey de Chipre (n. 1129-m. Chipre 1194).
Existen diversas líneas que monárquicamente pueden reclamar el Reino de Tierra Santa.Las líneas más antiguas son dos: la primera desciende directamente del rey David, a través de la familia de Jesús, el Salvador y heredero al trono de Israel. Cuando el Salvador fue crucificado, esta herencia monárquica pasó a Santiago, uno de los Apóstoles, primer obispo de Jerusalén, y luego a San Pedro, primer obispo de Roma. Tal línea coincide, por lo tanto, con la Apostólica, que después del Concilio de Trento se convirtió en prerrogativa de la autoridad de los obispos, es decir, de los legítimos sucesores de los Apóstoles. La segunda línea monárquica desciende de Godofredo de Bouillon hasta Guido de Lusignan, conocidos como los Reyes de Jerusalén. Nuestra Orden cuenta entre sus fundadores al Rt Revd Dom Alistair Bate, consagrado Obispo el 15 de agosto de 2007 por los Obispos Andrew Linleye Michael Skelly y nuevamente consagrado sub conditione el 23 de noviembre de 2008 por el Arzobispo Bertil Persson de la Iglesia Episcopal Apostólica. Él es, por lo tanto, poseedor de más de cuarenta líneas de sucesión apostólica de las iglesias históricas tanto de Oriente como de Occidente, siendo el 114º en la sucesión apostólica del apóstol Santo Tomás, a través de la sucesión católica caldea, y el 137º en la sucesión apostólica del apóstol San Pedro, a través de la sucesión siro-ortodoxa, sucesión antioquena (263º a través de la sucesión petrina mediante la Iglesia católica romana). Además, Mons. Alistair Bate resulta, a través de sus consagraciones, descendiente de Mons. Roger Caro, alias Pierre Phiebus, descendiente, a su vez, por adopción de la casa de los De Lusignan.La Orden de Caballería de Nuestra Señora de Sion está, además, reconocida por la Augusta Casa Imperial Justinianea Heracliana del Sacro Imperio Romano de Oriente y está bajo la Alta Protección Espiritual de la Santa Iglesia Ortodoxa y del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla.